DEL CIELO DE LA ANTIGÜEDAD AL UNIVERSO DEL FUTURO. (VI)


Parte (6/6)

Seguir aprendiendo

    A mediados del siglo XVIII, la tecnología nos estaba ayudando a hacer grandes avances en astronomía. Desde la invención del telescopio habíamos podido explorar cada vez más el cosmos. El telescopio es el primer instrumento científico que funciona como extensión de los sentidos humanos y a medida que el telescopio fue aumentando de precisión y tamaño, nos descubrió más y más cosas de nuestro sistema solar.


    William Herschel nació en Alemania, pero viajó a Inglaterra para dedicarse a la música, se mudó a la ciudad de Bath donde también desarrolló un profundo interés por la astronomía, trabajaba y colaboraba con su hermana Caroline quien también llegó a ser una distinguida astrónoma.

    Los hermanos Herschel construyeron una serie de telescopios cada vez más potentes y con ellos observaron y catalogaron meticulosamente miles de estrellas.

    En 1781 mientras contemplaba el cielo nocturno, William reparó en un objeto que llamó su atención, en ese momento no sabía qué era lo que había descubierto, pero después de trabajar con algunos de sus contemporáneos llegó a la conclusión de que en realidad era otro planeta. Son los responsables del descubrimiento del planeta Urano. Un descubrimiento trascendental, durante milenios habíamos pensado que sólo había 5 planetas. En 1789 descubrió las lunas sexta y séptima de Saturno Encélado y Mimas y dos de las lunas de Urano, Oberon y Titania.

 

Caroline y William Herschel
     El telescopio de los hermanos Herschel era el más grande del mundo en su época y se convirtió en símbolo del progreso científico, dio paso a una nueva era de exploración astronómica y cuando empezamos a estudiar el cosmos con un detalle sin precedentes nuestra imaginación se desbocó.


    Un efecto directo de la tecnología sobre nuestra capacidad de mirar más allá en el universo y de imaginar cómo se podría viajar por él, está en la ciencia ficción.


    Su momento culminante llegó en el siglo XIX con la obra de Julio Verne. Era un escritor muy prolífico y muchas de sus obras contenían descripciones de tecnología realmente importantes, a veces de una tecnología muy futurista, que en opinión de muchos era muy adelantada a su tiempo. En 1865 Verne publicó su libro de la tierra a la luna. Julio Verne escribe sobre un club militar estadounidense en el siglo XIX, donde se propone construir un arma gigante y enviar a tres de sus miembros al espacio que aterrizan en la luna.

    Aunque era una obra de ficción, la novela de Verne sirvió de inspiración a científicos de todo el mundo. Sus cálculos serán tan precisos que por primera vez, la idea de enviar un ser humano al espacio sonaba a plausible.




El sueño de Verne de enviar personas a la luna quedaría firmemente instalado en el reino de la ciencia ficción, al menos de momento, pero las compuertas de la imaginación popular se habían abierto y una multitud de escritores y pensadores empezó a soñar con qué o incluso a quien se podría encontrar en el espacio

 En 1877 el planeta Marte, pasó excepcionalmente cerca de la tierra y en Milán un astrónomo italiano llamado Giovanni Schiaparelli, aprovechó la oportunidad para estudiar el planeta rojo con un detalle sin precedentes, Schiaparelli llenó sus cuadernos de dibujos a mano de marte, describiendo todas las características que veía a través de su telescopio y levanto mapas detallados de un paisaje marciano lleno de lo que calificó de continentes y mares.

    Una de las observaciones que hizo fue que en la superficie de marte había una especie de entramados de líneas a los que llamó canal y que en italiano viene a significar cauces, pero cuando su trabajo se difundió por el mundo, la palabra canal se tradujo incorrectamente como canales. Un error que tendría consecuencias de gran alcance. Pensar en canales remite a algo que se ha creado artificialmente y si eran artificiales era que alguien los había construido. Esta clase de especulación ha durado hasta hoy mismo, sobre que los marcianos existen y lo que pueden estar haciendo. Así nació una nueva ola de literatura de ciencia ficción en la que se especulaba con que pudiera existir vida en el espacio exterior. 

Giovanni schiaparelli

                                                     

    A comienzos del siglo XX ya sabíamos que nuestra galaxia de la vía láctea consistía en miles de millones de estrellas como nuestro propio sol, pero aún sabíamos muy poco sobre su forma y tamaño. En 1920 no sabíamos que el universo se extendía más allá de nuestra galaxia, había un consenso general sobre que el universo consistía en la galaxia de la 'vía láctea' y nada más.

El propio Albert Eisntein pensaba que el universo era finito y que todo lo que contenía siempre había estado en el mismo lugar. Cuando Einstein resolvió sus propias ecuaciones , planteó cómo pensaba que era el universo era estático y siempre había sido así. Pero la teoría de unas de las mentes científica más brillante de todos los tiempos, estaba a punto de ser invalidada por un hombre que vestía hábitos.

  

Georges Lemaître y Albert Einstein

 En la pequeña ciudad de Charleroi en Bélgica, vivía un sacerdote católico llamado Georges Lemaître, había sido ordenado sacerdote en 1923 siete años después de que Einstein publicara su teoría de la relatividad general. Lemaître que era un matemático brillante, recalculó él mismo las ecuaciones de Einstein y llegó a una conclusión muy diferente.


    Lo que Lemaître nos dejó, fue una solución a las ecuaciones de Einstein basadas en la teoría general de la relatividad, que demuestran que el universo estaría expandiéndose, la idea era contraria a siglos de astronomía, el propio Einstein tenía dificultades para creer que podía ser verdad. Lo que hacía falta era demostrarla.

    Edwin Hubble nació en Misurí ( EEUU) en 1889, trabajaba en el observatorio de Hooker en California, que era el más potente del mundo en aquella época. Hubble lo uso para estudiar nebulosas, unas distantes y difusas nubes de luz que llevaban siglos confundiendo a los astrónomos. Una de las nebulosas que en particular captó su interés fue la nebulosa de Andrómeda. Hubble, observó que la nebulosa de Andrómeda no era una nube de gas como se pensaba.

    En esa época la mayoría de la gente pensaba que nuestra vía láctea era la única galaxia del universo y que Andrómeda formaba parte de ella. Existia un gran debate sobre si esa nube de estrellas estaba dentro de nuestra galaxia o fuera de ella. Pero Hubble tenía otras ideas y se propuso calcular la distancia a Andrómeda desde la tierra. 

 

Edwin Hubble

    Hubble logró determinar la distancia a la que estaba, descubrió que esas estrellas estaban al menos 10 veces más lejos que cualquiera de las estrellas que sabíamos que estaban en nuestra galaxia. fue un hallazgo increíble para la astronomía. Hubble comprendió que si había sistemas de estrellas fuera de la vía láctea el universo era más grande que nuestra galaxia. fue una autentica revolución fue capaz de demostrar que existen galaxias fuera de la vía láctea y lo que dice es que nuestro universo podría ser mucho mucho más grande de lo que pensábamos.


    Por primera vez teníamos pruebas de que nuestra galaxia no era la única en el universo, de hecho sólo era una entre tantas pero javi aún no había terminado hizo carrera midiendo el universo con los mejores telescopios fabricados en el mundo estudiando galaxias muy distantes de la nuestra. Hubble descubrió que las galaxias se están alejando eso significa que el universo se está expandiendo y un universo en expansión lo cambiaba todo. Por primera vez en la historia, supimos que el universo no era estático, sino dinámico. Estábamos más cerca que nunca de comprender cómo se formó el universo.

    En Bélgica, Georges Lemaître estaba empezando a trabajar en su próxima gran idea, el hecho de que el universo se estuviera expandiendo era la prueba de que sus cálculos matemáticos eran correctos y los de Einstein estaban equivocados.

    Lemaître era un hombre de ideas audaces, después de demostrar que el universo se estaba expandiendo creyó tener una teoría sobre cómo había surgido. Ante un universo que se está expandiendo es natural preguntarse qué sucedería si diéramos marcha atrás al reloj. Si ahora estaba creciendo, entonces es que era más pequeño en el pasado. Lemaître volvió a sus cálculos y analizó lo que sucedería retrocediendo en el tiempo más y más.

    Lemaître dedujo que si se retrocedía lo suficiente, debió de haber un momento en que la densidad de la materia sería como un átomo y ese fue su punto de partida. En aquella época se pensaba que el átomo era la partícula más pequeña del universo. Lemaître sugirió que de ese punto concreto habría surgido toda la creación, lo llamó el "átomo primigenio". Era una idea sumamente innovadora, la teoría de la relatividad general de Einstein afirmaba que el universo siempre había estado ahí y no podía tener un principio. Pero lo que Lemaître proponía era todo lo contrario, que el universo había surgido de un solo punto y en algún momento estalla y se expande para convertirse en el universo que vemos ahora.

Georges Lemaître


    Lemaître había iniciado los cimientos para la teoría del Big Bang.


    Por primera vez se nos ofrecía una historia de la creación que no se basaba en la mitología ni en la religión, sino en la ciencia.

    Ha pasado un siglo desde que Hubble y Lemaître propusieron que nuestro universo tenía un origen, en ese tiempo hemos lanzado al espacio satélites y telescopios que nos están ayudando a ver mejor que nunca y a continuar el trabajo que ellos comenzaron.

    Tal vez cueste creer que hubo un tiempo en que pensábamos que la tierra era plana, que estábamos en el centro de todo y que el universo empezaba y terminaba en nuestra galaxia. Durante milenios explicamos el firmamento a través de historias de dioses y monstruos, pero con la invención del telescopio comenzamos a descubrir un universo racional. Gracias a la ciencia de la astronomía hemos descubierto nuevas perspectivas del cosmos, aunque todavía en gran medida, sigue siendo un misterio y hasta que tengamos al fin las respuestas científicas a las grandes preguntas, siempre nos quedará espacio para rellenar con la imaginación.



No hay comentarios:

Publicar un comentario