La siguiente publicación va a formar parte de una serie de seis publicaciones. Todas ellas forman un mismo contenido. Hemos decidido dividirlo así para no alargar mucho cada publicación.
PARTE: (1/6)
Desde
los orígenes de la humanidad, el cielo ha influido en todos los
aspectos de nuestra vida. Nos ha ayudado a navegar, a construir y a
definir la idea misma del tiempo. Para poder explicar los movimientos
de lo que había por encima de nosotros, poblamos el cosmos de dioses
y monstruos, pero a medida que fuimos exploramos el firmamento,
dejamos de creer en un universo fabuloso para adoptar una nueva forma
de pensar. Es la historia de la obsesión de la humanidad por el
cielo y del sentido del universo para nuestros antepasados. De cómo
pasamos de un mundo regido por seres sobrenaturales, al cosmos
descubierto por la astronomía científica y de cómo vemos otros
mundos y buscamos el lugar que nos corresponde entre ellos.
La
tecnología moderna nos permite ver el universo de formas que eran
impensables hace sólo unas décadas. Podemos observar remotas
galaxias a millones de años luz de distancia.
Analizar la composición química de planetas lejanos e incluso presenciar el nacimiento de estrellas. Sabemos que la Luna órbita alrededor de la Tierra a más de 3000 km/h y que la inmensidad de minúsculos puntos de luz en el cielo nocturno son gigantescas estrellas ardientes. Cada una de ellas posiblemente con su propio sistema de planetas. El cielo ya no es tan misterioso como lo fue para las anteriores generaciones, sin embargo, nos sigue causando el mismo asombro y admiración que hace cientos e incluso miles de años, cuando lo contemplamos a simple vista.
Analizar la composición química de planetas lejanos e incluso presenciar el nacimiento de estrellas. Sabemos que la Luna órbita alrededor de la Tierra a más de 3000 km/h y que la inmensidad de minúsculos puntos de luz en el cielo nocturno son gigantescas estrellas ardientes. Cada una de ellas posiblemente con su propio sistema de planetas. El cielo ya no es tan misterioso como lo fue para las anteriores generaciones, sin embargo, nos sigue causando el mismo asombro y admiración que hace cientos e incluso miles de años, cuando lo contemplamos a simple vista.
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| NUT |
ENÛMA
ELISH narra la historia de una batalla colosal entre Tiamat la diosa
primigenia del mar y el dios Marduk.
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| Tiamat y Marduk |
Fragmento de ENÛMA ELISH.
La
batalla entre Tiamat y Marduk explicaba la creación de la tierra, el
mar, el firmamento y todo lo que había en él. Divide el universo en
una parte superior y una inferior. Así tenemos el cielo y la tierra. El papel que representa Marduk en esta epopeya, es
la creación de las estrellas y las constelaciones. Éste llena el
firmamento de todas las cosas que se observan en él.
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| Mapamundi Babilónico |
Podemos
imaginar el cielo como una fuente inagotable de prodigios y
misterios. Un lugar que merecía ser admirado e interpretado. Por muy
lejos que nos remontemos en la historia de la humanidad, siempre
encontraremos alguna prueba de nuestra obsesión por el firmamento.
Enclavado en lo profundo de las montañas del norte de España está
la Cueva
del Castillo.
Durante milenios, artistas de la edad de piedra, decoraron sus
paredes con centenares de pinturas. Algunas tienen hasta 40000 años
de antigüedad. Podríamos estar ante las pinturas más antiguas del
mundo. Se cree que quienes hicieron estas pinturas representaban
aquellas cosas a las que daban mayor importancia. Hay quien piensa
que lo que vemos allí es la vía láctea y una secuencia de sucesos
astronómicos como las fases de la luna. Son las reproducciones del
firmamento más antiguas que se han descubierto hasta la fecha.
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| Cueva del Castillo |
Pero,
además, el movimiento regular del firmamento, nos hizo ser
conscientes de algo fundamental para organizar nuestras vidas: el
tiempo. Hay tres ciclos básicos en astronomía mirando el cielo a
simple vista: uno es el ciclo del día y la noche de 24 horas, el
siguiente es el tiempo que tarda la Luna en rodear la tierra (esto
permite medir un periodo aproximado de un mes) y el tercer ciclo es
lo que tarda la Tierra en dar la vuelta al Sol (un año). Basándonos
en el ciclo del Sol, establecimos un año solar de 365 días que son
los cambios de estación.
Algunos
de los monumentos más antiguos del mundo se construyeron para marcar
el curso del año solar. Los primeros ejemplos los encontramos en las
señales de paisajes como WURDI YOUANG, creado por los aborígenes de
Australia hace unos 11000 años. Un conjunto de fosas excavadas hace
10.000 años en Warren Hill (en Escocia) y el círculo de piedra de
NABTA PLAYA (en Egipto) con 7000 años de antigüedad.
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| WURDI YOUANG WARREN HILL NABTA PLAYA |
Con
los siglos, algunas de estas sencillas señales, se convirtieron en
estructuras colosales. Varias han sobrevivido hasta hoy en día.
Stonehenge se eleva sobre la llanura de Salisbury en el sur de
Inglaterra. Es uno de los monumentos más célebres del planeta, su
construcción hace 5000 años fue una tarea hercúlea. Las piezas más
grandes miden algo más de nueve metros de altura y pesan hasta
cincuenta toneladas estando alineadas para marcar la salida del sol
en el solsticio de verano y su puesta en el solsticio de invierno. Es
una especie de calendario solar gigante que señala el día más
corto y el más largo del año y también un lugar para adorar al
Sol.
Ejemplos
de la conexión entre religión y alineamiento solar pueden verse en
todo el mundo.
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| PIRAMIDES DE GIZA |
El hecho de que los egipcios pusieran tanto empeño en alinear las pirámides con suma precisión nos transmite un significado superior.
En
el mundo religioso del antiguo Egipto, el dios Ra
era la representación del Sol. Los egipcios lo imaginaban abordo de
un barco que surcaba el cielo cada día y también contaban relatos
para explicar a dónde iba cuando se ponía el Sol.
En
todo el mundo, cada civilización que se vio impulsada a edificar
grandes monumentos religiosos, tuvo en cuenta los alineamientos
celestes en su construcción. Un ejemplo fueron los aztecas en
Tenochtitlan y con los grandes Templos de Angkor en el sureste asiático en Camboya.
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| TENOTCHTITLAN ANGKOR |
Eran
civilizaciones separadas por miles de kilómetros en el espacio y
siglos en el tiempo. Evolucionaron sin ninguna relación entre ellas
y sin embargo todos usaron la astronomía para levantar monumentos
alineados con los astros, para navegar e incluso para calcular el
tiempo. Pero la astronomía no sólo influyó en nuestra
arquitectura, también nos inspiró para crear tesoros de exquisita
belleza. Pero este tema lo abordaremos en la siguiente publicación.
Gracias por tu lectura, nos vemos en la continuación de esta publicación que será muy pronto !!!!
Continuará ....
Gracias por tu lectura, nos vemos en la continuación de esta publicación que será muy pronto !!!!
Continuará ....









Muy interesante y bien expuesto.
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