VECINDARIO CÓSMICO: LA LUNA

La Luna, compañera de baile que nos ilumina en la noche.


  LA LUNA, compañera inseparable de nuestro mundo, vigía de nuestras noches, guardiana de nuestros sueños, nos contempla con esa estampa blanquecina, esa Luna misteriosa que nos hechiza y que representa el poder femenino, que nos ilumina en la noche y que, incluso las más tenebrosas sombras, se inclinan ante ella.

  
 Nuestro hogar, la Tierra, es una planeta que gira al rededor de una estrella a la que le llamamos Sol y, por lo tanto, pertenece a un conjunto denominado Sistema Solar en el cual podemos encontrar planetas, cientos de lunas y demás objetos que conviven en nuestro pequeño vecindario.


  La Luna es el único satélite natural de la Tierra. Con un diámetro ecuatorial de 3476 km, es el quinto satélite más grande del Sistema Solar. A pesar de ser en apariencia el objeto más brillante en el cielo después del Sol, su superficie es en realidad muy oscura, con una reflexión similar a la del carbón. Se cree que se formó hace 4500 millones de años después de un gran impacto.

  La distancia media entre la Tierra y la Luna es 384400 kilómetros, con lo cual, la luz que refleja, tarda aproximadamente 1,3 segundos en llegar a nuestro planeta. La Luna presenta los mismos movimientos que la Tierra. En primer lugar, el movimiento de traslación, nos proporciona visualmente las llamadas cuatro fases lunares (nueva, creciente, llena y menguante) y en segundo lugar, el movimiento de rotación, que tiene una duración de unos 28 días, por lo cual siempre observamos la misma “cara” de la luna.

Fases Lunares

  A pesar de que la Luna es el único satélite natural conocido de la Tierra , hay una serie de asteroides cercanos a la tierra, cuyas órbitas se encuentran en resonancia con nuestro planeta. Estos objetos pueden ser confundidos con satélites naturales y a veces podríamos referirnos a ellos como "segundas lunas". Un ejemplo de ellos es el asteroide (3753) Cruithne y 2010 TK7.




¿En qué nos influye?


Diosa ISIS
  Desde sus orígenes, la Luna ha estado influenciándonos de diferentes formas, desde nuestros comienzos ya ejercía una poderosa influencia en todos los quehaceres de la vida. Diferentes culturas la han tomado como una diosa, como por ejemplo, la esposa de Osiris llamada Isis, diosa de la magia, del misterio de la vida, de la muerte, protectora de los niños y las mujeres. A su vez, era conocida entre los dioses egipcios como “gran diosa madre” a la que se le veneraban. El imperio romano se regia por el calendario lunar, el cual constaba de diez meses. Incluso uno de nuestros días de la semana, el lunes, le debe su nombre. 

  En ciertas culturas, marca grandes festividades, como la Semana Santa en la religión cristiana. Es el símbolo de la religión musulmana. La Luna, como símbolo proveniente de culturas tan distantes en el tiempo como la mesopotámica, también ha influenciado a los ciclos de cultivo de las cosechas y a nuestro estado de ánimo. Ha inspirado novelas y todo tipo de arte.

 Según ciertos estudios científicos, ejerce una influencia en nuestro ciclo del sueño y en nuestro comportamiento, mediante ciertas patologías que pueden presentar diferentes personas. Influencia ciclos reproductivos de animales, ciertos comportamientos de las plantas, el embarazo e incluso el crecimiento del pelo. Dicha influencia está muy arraigada en nuestra cultura y en nuestra forma de concebir la vida.

  La Luna, pues, es sin duda, el objeto estelar que mayor influencia ha ejercido y ejercerá a nuestro planeta, sin olvidarnos de la que ejerce también el Sol.

  Nuestro satélite ejerce también su poder sobre la Tierra controlando el ciclo de las mareas.




La Luna y las mareas:


  Las mareas son el movimiento de subidas y bajadas del nivel del mar que se producen varias veces durante el día y la noche.

  La gravedad del Sol y, sobre todo, la de la Luna, atraen el agua de los océanos y el resultado que podemos observar son las mareas. Donde más se nota la variación del nivel de agua en las mareas es en las playas más llanas, ya que la línea costera que puede llegar a avanzar o retroceder decenas de metros.

  La Luna atrae el agua que está más próxima a ella. En el punto de máxima altura se llama pleamar y en el de mínima, bajamar.


bajamar y pleamar

  Las mareas no sólo se producen en el lado de la Tierra encarado a la Luna; en el lado opuesto, el agua se abomba en sentido contrario debido a la inercia. Nuestro satélite no sólo atrae al agua, si no que también a toda la Tierra. Lo que ocurre es que nuestro planeta, al ser rígido, no se deforma. Por eso el océano y mares del lado opuesto de la Tierra también se abomba, aunque en menor medida. El fenómeno que produce las fuerzas de la gravedad y de la inercia lo podemos observar en la costa, en la cual se ve cómo el agua del mar se retira y vuelve varias veces al día.






 Mientras te dejamos contemplar la Luna te damos las gracias por seguir este artículo.

La próxima entrega está muy cerca.

¡Te esperamos!





1 comentario:

  1. Antes de darte mi comentario sería bueno darte las gracias, soy maestro de educación primaria y lo considero súper didáctico de la forma en la que has plasmado el contenido, fomentas esa curiosidad que los maestros buscamos cada día en nuestros alumnos, mi más sincera enhorabuena, lo utilizaré en algunas clases, jajaja,Un enorme saludo.

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